Eventos y participaciones

El Perdón

MIÉRCOLES, 31 DE MARZO DE 2010 15:32      da un click aqui para ver artículo original

Participación de Alma Rosa en el programa de radio del Dr. César Lozano

En una ocasión, una señora muy preocupada me preguntó: ¿es malo enojarse? Le contesté que el enojo no es bueno, ni malo, es parte de la persona humana. Respiró y en tono de confesión dijo: “es que yo me enojo mucho”.
Casi queriendo abrazarla con mis palabras, le expliqué que lo que sí es malo, es permanecer enojados y por supuesto le conviene evitar andar con ese sentimiento por el mundo. 
Si en este momento le pido que sostenga un vaso con leche, usted dirá que es fácil, pues casi no pesa, sin embargo si le pido que lo haga durante varias horas o varios días, estoy segura que la respuesta será negativa por la incomodidad ante la tensión, el olor al echarse a perder el líquido, incluso se le hacen hongos, amén del dolor que este acto traería consigo.
Sin embargo cuando a una persona le piden que perdone a alguien, lo más probable es que se resista, considerando tal vez que el ofensor no lo merece o que no ha venido a pedir perdón, entonces ¿por qué hacerlo?
El resentimiento,  para sanar requiere del perdón, el resentimiento equivale a pasarse la vida enojado;  a sostener un vaso con leche durante todo el tiempo, pero dentro de su cuerpo y su alma, generando peso, tensión y descomposición; dicho en una palabra: putrefacción.
¿Cómo?, es la cuestión. Perdonar en griego significa: dejar ir, remitir, cancelar, en este caso eso  que tanto está dañando el alma y que roba la paz en el día a día.
¿Cómo? , una vez más la pregunta de los 64 mil. 
1º. Reconocer  que existe la ofensa, o que la persona se siente ofendida.
2º. Tomar la decisión de perdonar
3º Entender que es un proceso y requiere de tiempo
4º Voluntad

Es importante destacar que existen algunos mitos sobre el perdón.
1, Considerar que perdonar es olvidar, esto es falso, pues que sucede cuando la persona lo recuerda, ¿vuelve a retorcerse el estomago? ¿a  revivir el tormento?
2. Que perdonar es justificar, esto también es falso, pues con el hecho de decir algo como: “es que tuvo un día difícil” no cambia el dolor que siente el agredido.
3. Que perdonar es tolerar, igualmente  falso, pues el sentimiento de ira permanece en el ofendido.
4. Que es  mantener la relación con el ofensor, se puede perdonar sin tener que reanudar una relación que puede ser dañina. En el caso de violencia familiar, por ejemplo, la persona agredida puede recobrar la paz, pero no tiene porque arriesgarse a nuevos agravios.
Reconozco que es un proceso difícil, pero muy benéfico ¡usted lo vale!
Tomar esta  decisión es un acto de inteligencia, de misericordia, principalmente para la propia persona que lo hace. 
Es saludable porque su organismo estará más relajado, su sistema respiratorio y cardiovascular funcionará en armonía.
Generará armonía a su vida y podrá sentir como se extienden las alas de su libertad-
Ejemplo de ello, tenemos a aquellos dos hombres que acudieron a la montaña, y ahí en la cabaña donde se encontraban, entraron dos serpientes venenosas  que se fueron hacia ellos para morderlos. Uno de ellos inmediatamente tomó un trapo y se amarró la pierna donde había sido la mordedura, y s e apresuró a pedir ayuda ¡uf, se salvo!, mientras que su compañero enfurecido consideró que eso a él no se lo pueden hacer, por lo tanto,  tenía que matar a esa serpiente fue tras ella, sin lograr su propósito, sin embargo sí murió envenenado.
¿Usted qué prefiere, ir tras la serpiente o sacarse el veneno?
Con mi intensión de siempre
Amor, paz y bien.

REFLEXION.
No hace mucho tiempo, dos hermanos que vivían en granjas adyacentes cayeron en un conflicto. Este fue el primer conflicto serio que tenían en 40 años de cultivar juntos hombro a hombro, compartiendo maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en forma continúa. Esta larga y beneficiosa colaboración termino repentinamente. Comenzó con un pequeño malentendido y que fue creciendo hasta llegar a ser una diferencia mayor entre ellos, hasta que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.

Una mañana alguien llamó a la puerta de Luis. Al abrir la puerta, encontró a un hombre con herramientas de carpintero. "Estoy buscando trabajo por unos días", dijo el extraño, "quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda ser de ayuda en eso". "Sí", dijo el mayor de los hermanos, "Tengo un trabajo para usted. Mire al otro lado del arroyo aquella granja, ahí vive mi vecino, bueno, de hecho es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros y el tomó su buldózer y desvió el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros. Bueno, el pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor. ¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca, una cerca de dos metros de alto, no quiero verlo nunca más."

El carpintero le dijo: "Creo que comprendo la situación. Muéstreme donde están los clavos y la pala para hacer los hoyos de los postes y le entregaré un trabajo que lo dejará satisfecho."

El hermano mayor le ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir por provisiones al pueblo. El carpintero trabajo duro todo el día midiendo, cortando, clavando. Cerca del ocaso, cuando el granjero regresó, el carpintero justo había terminado su trabajo.

El granjero quedó con los ojos completamente abiertos, su quijada cayó. ¡No había ninguna cerca de dos metros! En su lugar había un puente -¡un puente que unía las dos granjas a través del arroyo!- Era una fina pieza de arte, con todo y pasamanos.

En ese momento, su vecino, su hermano menor, vino desde su granja y abrazando a su hermano le dijo: "¡Eres un gran tipo, mira que construir este hermoso puente después de lo que he hecho y dicho!".

Estaban en su reconciliación los dos hermanos, cuando vieron que el carpintero tomaba sus herramientas. "¡No, espera!", le dijo el hermano mayor.

"Quédate unos cuantos días. Tengo muchos proyectos para ti" , le dijo el hermano mayor al carpintero. "Me gustaría quedarme", dijo el carpintero, "pero tengo muchos puentes por construir" 
LIC. ALMA ROSA BELTRÁN
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